El día que casi ‘tomé’ el Palau de la Generalitat – [eldiario.es – 30/10/2012]

Este post que os traigo aquí del blog #Interferencias de eldiario.es fue una aventura en toda regla. Quedé con unos activistas para ir a cubrir una acción sorpresa que no tenía ni idea de que iba. No sabía donde me metía. Al final la cosa se puso seria. Y a día de hoy no sé todavía si me alegro o no de que los activistas no consiguieran su objetivo. El grupo de activistas, yo y otro par de periodistas ’embebidos’. Leed, leed…

Disfrutad.

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El día que casi ‘tomé’ el Palau de la Generalitat
Crónica del intento de entrada de los Iaioflautas en la Generalitat para hablar con Artur Mas y entregarle un comunicado.

 

Barcelona, 27 de Octubre de 2012, once de la mañana. Plaza de la Catedral.
Llego y me encuentro con Celestino Sánchez, un joven Iaioflauta de Barcelona.

A Celestino, Celes, lo conozco de otras acciones en el ámbito del 15M en las que hemos coincidido en Barcelona y Madrid y le tengo un gran aprecio personal. Estoy yo en estos días en la ciudad en el Free Culture Forum, y resulta que los Iaioflautas preparan una acción por su primer aniversario. La noche anterior le llamé y le pregunté que si les podía acompañar. “Claro“, me dijo, “Pero no te puedo decir de que se trata. Es algo gordo”. Bueno. Pues allí me planté, un tanto intrigado y confuso por no saber de que iba la cosa.

Vuelvo ya a la Plaza de la Catedral. Docenas de abuelos y abuelas se reúnen y esperan al camión con la megafonía. Encuentro a Celes que me dice: “No te puedo decir todavía lo que vamos a hacer. En un rato, te hago un seña y me sigues.” Me sonríe. Sigo intrigadísimo. Llega más gente a la plaza. Aparece por allí Carlos Sánchez Almeida, abogado, y participante habitual en las acciones de los iaioflautas. Pasa otro rato, se leen cartas de apoyo de grupos de iaios de otras ciudades. La cosa tarda en arrancar. Cuando estoy haciendo una foto, me tocan el hombro y me dicen suavemente al oído “vamos”. Sigo a tres iaios por unas callejuelas bordeando la iglesia y me encuentro con Celes y otras dos personas que me presentan. Son periodistas de El País y el Mundo, me dicen. También está Carlos, el abogado. Y entonces, sucede todo muy rápido.

Os cuento de memoria y recreo las conversaciones, pero más o menos fue así y creo que lo que os cuento es ajustado a los hechos. A lo mejor me salto algo. Pero en esencia os intento transmitir lo que recuerdo de aquella mañana.
Retomo.

Vamos los seis o siete andando rápidamente por esas callejuelas y habla Celes tranquilamente: “Pues resulta que vamos a tomar el Palau de la Generalitat, que está el Gobierno dentro reunido. La última vez que pasó algo así fue en 1931“.

Silencio.

Seguimos andando. Me he quedado de piedra. Más silencio.

Creo recordar que soy yo el que lo rompe. “Celes, pero eso es el delito este, no, sé, de sedición o no se qué con un montón de cárcel y tal, ¿no?”. Celes: “Bueno, nosotros vamos a entrar a hablar con Artur Mas o algún responsable, leerles nuestro comunicado y nos vamos. Lo de siempre. Creemos que hay que hacerlo”.

Otro poco de silencio.

Los Iaioflautas siempre realizan el mismo tipo de acción que incluye una desobediencia, colarse en la bolsa o en la sede de la patronal o algo así. Una vez dentro, exige una reunión “con el responsable” le leen un manifiesto, le entrega la documentación y se van. Siempre igual, y siempre sin violencia. Pero vamos, que el saber eso no me tranquiliza mucho ante el hecho de que parece que vamos a entrar o irrumpir o como se quiera denominar en la sede de un gobierno autonómico que está reunido en ese momento.

Los tres periodistas nos miramos entre nosotros, miramos al abogado, miramos a Celes… Silencio. No sé si alguien pregunta o el abogado habla de motu propio, pero al rato empieza a decirnos algo como: “Yo hoy vengo de abogado. No participo en la acción y me voy a quedar fuera para realizar la asistencia a los detenidos.”
Yo hice una broma sobre si tenía que darle un dólar para establecer la relación cliente abogado para la confidencialidad y eso, cosa que había visto en una serie… Estaba ya bastante nervioso, amigos. Todo esto andando por una callejuela. Sigue Carlos: “Vosotros podéis entrar o no. Pero sois prensa y no os debe de pasar nada. Estáis acreditados y estáis protegidos” Y esto no sé ya si lo dijo, o no y lo he soñado, pero si ha sido un sueño, es un sueño de esos reales, reales… “Es probable que os detengan y os lleven como a los demás, pero os deben de soltar. Además, vuestros medios cuidarán de vosotros”.

Y con todo el cariño a los alojadores de este blog, yo miré al lado y pensé: Un redactor de El País, otro de El Mundo, y un colaborador un tanto perroflauta con un blog en eldiario.es, ¡aaaaaajá!. Y no pude evitar preguntar a los compañeros (un poco para mi vergüenza): “Oye compas, vosotros vais a entrar, ¿no?” (creo que incluso les dije “compas“) Pensando que con o sin acreditación de prensa, como resultara que al final fuera yo el único de los tres que entrase en el Palau y el único el que pillaran allí dentro, me iban a meter en una celda hasta las Olimpiadas de Madrid 2098 por lo menos… Ni prensa ni nada. Mis compañeros asintieron más o menos, y allá que fuimos.

Paramos en una esquina dos o tres minutos esperando a otro grupo más numeroso de iaios que tenían que venir.

Estábamos ya cerca de la Plaça de Sant Jaume, sede del Palau de la Generalitat, cosa que yo desconocía y entonces todo pasó muy rápido. Celes tomó un paraguas y lo subió como si fuera un guía turístico y treinta o cuarenta personas recién llegadas le siguieron camino de la entrada del Palau. Al entrar en la plaza, un grupo poco numeroso de los antitidisturbios de los mossos (Brigada Mòbil) de 8 ó 9 agentes salió de una esquina y corrió hacia la puerta de la Generalitat mientras los yayos apuraban el paso.

Fue impresionante. Los mossos llegaron SEGUNDOS antes que los iaios y hubo un forcejeo por entrar en el edificio, cosa que la final no se produjo. Fue bastante violento y dos o tres iaios cayeron al suelo. Yo me había guardado el iPad en la mochila para entrar embebido con el grupo en el Palau e informar ya desde dentro, y tardé unos segundos en empezar el streaming.

Aquí lo tenéis. Son 18 minutos.

Celes y otro abuelo fueron atendidos por una ambulancia. Me sentí un poco impotente viéndole caer sin hacer nada, pero entendí que mi tarea ese día era contarlo. Jo, qué conflictos. Nunca sabes si estás haciendo lo correcto. Y no hablo de saltarle al cuello a un mosso, claro, hablo de dejar de grabar e intentar recogerle del suelo. Llevo más de diez años trabajando como cámara grabando noticias y no sé que hacer en estas situaciones. De hecho creo que no voy a aprender nunca.

Mas tarde la cosa se calmó un poco pero volvieron los nervios en rato momento.

Definitivamente los iaios se quedaron fuera y hubo promesas de interlocución por parte de las fuerzas de seguridad que guardaban el Palau que creo que no se cumplieron. Según me dijeron, los miembros del Gobierno catalán abandonaron el edificio por otra puerta. Os dejo aquí un extracto del segundo streaming en directo, donde nos explican lo sucedido. Son unos 5 minutos.

Cuando Celes volvió de la ambulancia aproveché para hablar con él un poco. Aquí os dejo la conversación que tuvimos.

 

En definitiva. Un día raro. Un día de trabajo, pero muy emocionante para mí. Otra experiencia y mucha admiración por nuestros mayores y su manifiesto, aquí os dejo el comienzo:

Somos la generación que luchó y consiguió una vida mejor para sus hijos e hijas. Ahora están poniendo el futuro de nuestras hijas y nietas en peligro. Estamos orgullosas de la respuesta social y del empuje que están mostrando las nuevas generaciones en la lucha por una democracia digna de este nombre y por la justicia social, contra los banqueros y los políticos cómplices. Estamos a su lado, de corazón, en las asambleas de barrio y también en la acción. Si quieren descalificar su valentía llamándolos “perroflautas”, a nosotras nos pueden llamar “iaioflautas”.

salud!

 

p.s. Aquí tenéis las crónicas de la misma acción escritas por Guillem Martínez para El País y Javier Oms para El Mundo, los otros dos periodista ‘embebidos’ en la acción de los Iaioflautas.

 

p.s.2 Desde un principio (y mi principio a estos menesteres es el 16 de mayo de 2011) intento diferenciar claramente cuando voy a alguna acción como periodista o relator, o como activista. Cuando voy a trabajar, siempre llevo la acreditación de prensa conmigo (en ocasiones el chaleco ese blanco horrible y últimamente el casco) y me la cuelgo bien visible cuando empieza la movida. Intento que no se confundan las fuerzas del orden. Soy bastante serio con esto, la verdad. De hecho, cuando salgo a informar, quito el pequeño sol de fieltro del 15M y la bufanda de la marea verde que llevo colgados en mi mochila. E incluso, en las 7 u 8 veces que me han identificado en estos dos años, por lo menos en una de ellas, fue, no como prensa, puesto que no estaba trabajando y no presenté mi acreditación. La policía tomó mis datos de filiación como al resto de personas que estaba allí. Esto fue hace muchos meses, y afortunadamente, nunca recibí correo de la Delegación del Gobierno ni multa adjunta. El pasado sábado en Barcelona, sí iba como periodista. Os cuento todo este rollo, porque es relevante para la historia como creo que habéis visto.

 

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